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Oregon quizás no sea el más conocido en
la nación americana, pero está definitivamente
entre los estados más bellos y acogedores.
Casi quinientos kilómetros de encantadora costa;
impresionantes montañas para esquiar o ir de
excursión todo el año; el desierto abierto
en un extremo y en el otro un verde inolvidable en bosques
y cultivos. Todo eso y una vibrante vida urbana, cultural
y de aventura.
Por sus variadas regiones, atracciones y comunidades,
Oregon se presta para cualquier gusto, y se muestra
orgulloso de ello; hasta su clima
parece abarcar todas las preferencias. Un lugar ideal
para visitar, trabajar y vivir.
Los jóvenes de corazón en busca de emoción,
las personas que viven para las compras, y todo aquel
que quiere una nueva maravilla diariamente tienen mucho
de donde escoger aquí. El pasado, las artes,
la naturaleza y los sabores locales son algo que se
recuerda mucho después de la primera experiencia.
Y siempre hay algo nuevo que ver, hacer, o comer.
Abundan los museos, parques, clubes nocturnos, ranchos
y bosques. La familia entera puede descubrir el estado,
y hasta la mascota
es bienvenida. La profesionista puede relajarse
en un jardín, manantial termal, o admirando las
cascadas. La pintoresca costa al Pacífico, y
el desierto convidan a explorar a pie o a caballo; la
playa puede ser muy romántica bajo la lluvia.
Y no hay nada como los festivales y conciertos en las
urbes de Oregon: el jazz, la cerveza, y la cocina local
todos tienen su San Martín.
Es fácil sentirse en casa si castellano es la
lengua madre, ya que varias comunidades de latinos han
establecido sus raíces norte, sur, este y oeste
por generaciones, y también aquí se pueden
disfrutar el sabor, color y sonido latinos. De hecho,
uno de cada diez residentes del estado es de origen
hispano.
Muchos otros residentes, en parte por el mismo motivo,
han aprendido español. No son pocos los estudiantes
de todo el mundo en las más de veinte universidades
estatales y privadas que también lo están
haciendo.
Oregon es amigable, divertido, intrigante, y por si
fuera poco, bellísimo. Desde la primera vez,
invita a explorar. Con climas, paisajes y sabores para
todo gusto, es común desear volver a ellos, algunos
frecuentemente. ¿Por qué no?
La experiencia comienza aquí
A
EXPLORAR OREGON
Para recordar. El pasado siempre ha recibido
respeto en esta área, desde que los únicos
habitantes eran las tribus nativas, y algunas de sus
tradiciones aún viven. Centros de interpretación
como los del Final
del Sendero a Oregon (Oregon
City), Tamastlikt (Pendleton),
y el de Cuatro Ríos (Ontario)
preservan y muestran la cultura e historia
de los indígenas, pioneros y emigrantes oregonianos.
Casas y sitios históricos abundan, muchos de
estos cerca de las autopistas, con marcadores que detallan
la razón de su importancia. Desde Garibaldi,
donde el primer americano pisó el Pacífico
en Oregon, hasta Enterprise,
donde el vaquero y el oeste realmente vivieron y viven
aún.
Para divertirse: ¿Quién puede resistir
visitar los parques de diversión por la autopista
Interestatal 5 (Medford,
Pórtland,
Salem
y Wilsonville),
o ver y volar cometas (Lincoln
City)? la historia agrícola y vaquera de
los últimos dos siglos persiste en los emocionantes
rodeos (Pendleton,
Sisters
y St.
Paul) y ranchos. Otro entretenimiento incluye lo
mejor del teatro clásico y contemporáneo
(Ashland
y Pórtland),
además de festivales musicales (Astoria,
Bend,
Jacksonville
y en el arrestador desfiladero del
Río Colombia).
Hay vida nocturna en todas las áreas metropolitanas,
ya sea para bailar, disfrutar música viva, o
probar las especialidades de los viñedos,
las queserías, y las cervecerías
locales (existen 34 de éstas tan solo en
Pórtland). Los ocho casinos
operados por tribus nativas apuestan que pueden divertir
a toda la familia.
Para llevar: Los artistas
y artesanos celebran con Arte
por el Rogue, Mercados Sabatinos (Bend,
Eugene,
Pórtland),
y con exhibiciones y ventas en galerías, boutiques
y estudios a través del estado. Algunas ciudades
incluso tienen eventos mensuales específicamente
para promover y estimular el arte. Productos nacionales
e internacionales de
marca tienen puntos de venta con grandes descuentos
(Medford,
Seaside
y Woodburn),
y por si fuera poco, aquí no hay impuesto sobre
las compras. El salmón, las frutas, los vinos
y los quesos bien merecen su buena reputación
y alto rango en el marco mundial, y están listos
para consumir, llevar o enviar a familiares y amigos.
Para relajarse: El
Jardín Clásico Chino de Pórtland
es un tranquilo oasis en medio de esa ciudad, igual
que la Biblioteca
Central y el Grotto,
con su jardín y capilla. Acampar
e ir de excursión por la costa, en Crater
Lake, cerca de las cascadas del desfiladero, y los
parques, ríos y bosques convierten las horas
en días sin estrés. Los manantiales termales
de Bagby
y Breitenbush son algunos de los mejores lugares en
la costa oeste.
O por comodidad, la vista de una cascada, la playa o
la rica vegetación que da color a la región
no están lejos de una vasta selección
de hoteles y casas de huéspedes y alquiler. Muchos
de ellos también preparan una almohada para las
mascotas (Klamath
Falls, Pórtland,
Sunriver
y Yachats).
Para acelerar el corazón: Los viajes por
las aguas por aventura y diversión las brindan
por torrentes (ríos Rogue,
Umpqua
y Willamette),
y la adrenalina sube escalando montañas (Black
Butte, las Montañas de las Cascadas, Mount Mazama
y Smith Rock) o volcanes (Bend,
Crater
Lake, Sisters
y en el Condado
de Deschutes), o en windsurfing
(Hood
River y Rooster Rock).
Para seguir descubriendo: La fauna marina es fascinante,
en la costa es fácil observarla de cerca, ya
sea en acuarios (moluscos, pulpos y peces), en sus cuevas
(focas)
o mientras migran (ballenas).
Viajes en tren por las vistas más bellas y el
Museo de la Ciencia e Industria de Oregon (OMSI), abren
otras ventanas al estado y al mundo. Para conocer mejor
el territorio y su geografía, también
están los Museos del Descubrimiento, del Alto
Desierto, y el Marítimo.
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